Gracias por venir a visitarme; pero le agradecería que no lo hiciera tanto.

Por extraño que parezca me gusta comer, y cuando usted me acompaña simplemente me dificulta el placer de disfrutar de un simple desayuno. Las nauseas aparecen con el primer bocado y no se van sino hasta después de un rato, ya que dejé casi toda la comida.

También me gusta dormir, ya que al siguiente día debo presentarme a trabajar y disgusta estar bostezando a cada rato. No me gusta sentir que mi inteligencia le presta mucha atención a usted y no a solucionar los problemas del trabajo.

O digame ¿qué necesito para que no esté por acá tan seguido?, igual podemos llegar a un trato. ¿A qué viene por aquí? He dado lágrimas y esfuerzo por logros personales ¿eso no cuenta para que no se aparezca tan seguido?

En verdad, estaría bien agradecido si no me acompañara tanto. Sé que soy la persona responsable de esta situación por la razón que quiera exponer; pero no creo que todo haya sido mi responsabilidad. ¿Me dejaría tranquilo si consigo una relación fugaz sin preocuparme de la otra persona?, ¿usar drogas?, ¿hacer deportes extremos donde mi vida peligre a cada rato? o ya de plano ¿matarme? Le daría gusto con al menos dos, pero necesito tiempo y mi inteligencia para poder terminar la maestría (ya sabe, mis estúpideces de querer estudiar).

Por favor, no me visite más.

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